Taller 99: 70 años de grabado en Chile

”Bañistas” Aguafuerte del artista chileno Nemesio Antúnez · Galería Riel

La conmemoración del Taller 99 permite revisar la historia del grabado chileno, su vocación colectiva y la vigencia de artistas como Nemesio Antúnez y Eduardo Vilches.

En 2026, el Taller 99 conmemora setenta años de historia. La efeméride no sólo invita a recordar una fecha fundacional del arte chileno: también permite observar cómo el grabado se transformó en un espacio de aprendizaje, colaboración y circulación de ideas. Fundado por Nemesio Antúnez en 1956, el taller ocupa un lugar central en la construcción de la gráfica contemporánea del país.

La celebración tiene una presencia concreta en la programación cultural. La Biblioteca Nacional presenta durante septiembre la exposición Grabados y Antigrabados, una carpeta colectiva realizada por artistas vinculados al Taller 99 y concebida en diálogo con Poemas y antipoemas, de Nicanor Parra. La muestra se suma a la donación de un ejemplar al Archivo de Gráfica Chilena, reforzando la importancia patrimonial de estas prácticas.

Un taller nacido para compartir el oficio

La creación del Taller 99 coincidió con una etapa de renovación del grabado internacional. Antúnez había conocido en Nueva York el Atelier 17, dirigido por Stanley William Hayter, y llevó a Chile una idea de taller basada en la experimentación técnica y el intercambio entre artistas. La prensa, las tintas, las matrices y las conversaciones formaban parte de un mismo proceso creativo.

En ese contexto, el grabado dejó de ser entendido únicamente como una disciplina auxiliar de la pintura. La posibilidad de producir imágenes múltiples permitió ampliar su circulación y acercarla a nuevos públicos. Esa dimensión democrática fue especialmente significativa para Antúnez, quien entendía el arte como una práctica capaz de participar en la vida cultural del país.

Obra de Eduardo Vilches en Galería Riel
“Sombra I, II y III” Serigrafías de Eduardo Vilches · Galería Riel

De Nemesio Antúnez a Eduardo Vilches

La historia del Taller 99 se construyó a través de distintas generaciones. Entre sus artistas vinculados se encuentra Eduardo Vilches, cuya obra amplió las posibilidades de la gráfica mediante una investigación rigurosa sobre el color, la forma y la síntesis visual. Su trayectoria confirma que el grabado chileno no puede reducirse a una técnica: es también una manera de pensar la imagen.

Vilches desarrolló, además, una importante labor docente. Su influencia se proyectó en talleres y escuelas, formando a artistas que entendieron la matriz, el papel y la impresión como espacios de ensayo. En sus obras, la economía de recursos convive con una gran precisión compositiva. Cada signo parece medido, pero conserva la vitalidad de una decisión manual.

En la selección de Galería Riel dedicada a Nemesio Antúnez, el aguafuerte permite aproximarse a esa tradición desde la obra de uno de sus principales impulsores. También es posible revisar la presencia de Eduardo Vilches y de Gonzalo Cienfuegos, artista asociado a la historia del taller y participante de la exposición conmemorativa de la Biblioteca Nacional.

La gráfica como memoria colectiva

Uno de los aspectos más relevantes del Taller 99 es su capacidad para unir trayectorias distintas. La carpeta colectiva, formato recurrente en su historia, pone en relación sensibilidades individuales dentro de un proyecto común. Cada artista conserva su lenguaje, pero la obra final adquiere una dimensión coral.

Ese principio explica la vigencia del taller en el presente. La exposición Tinta Viva, inaugurada en agosto en el Museo Regional de Aysén, revisa siete décadas de actividad e incorpora materiales históricos junto a producciones recientes. La muestra destaca la continuidad del grabado como práctica viva, abierta a nuevas lecturas y técnicas.

La relación entre literatura y gráfica que propone Grabados y Antigrabados profundiza esa apertura. Al traducir poemas de Parra a lenguajes como la calcografía, la litografía, la linografía y la xilografía, los artistas no ilustran simplemente un texto: lo reinterpretan desde la materia, el ritmo y la huella.

Por qué el Taller 99 sigue siendo relevante

Setenta años después de su fundación, el Taller 99 continúa siendo una referencia para comprender el arte chileno moderno y contemporáneo. Su legado se encuentra tanto en las obras conservadas como en una forma de trabajo basada en la transmisión de conocimientos, la discusión y el hacer colectivo.

Para quienes se acercan al grabado, su historia ofrece una entrada privilegiada a la relación entre técnica y pensamiento. Para los coleccionistas, recuerda que una estampa no es una reproducción secundaria, sino una obra original múltiple, resultado de decisiones materiales y poéticas específicas.

La conmemoración de 2026 permite, así, mirar el pasado sin convertirlo en una pieza inmóvil. El Taller 99 permanece activo precisamente porque su tradición no consiste en repetir fórmulas, sino en mantener abierta la pregunta por las posibilidades de la imagen impresa.

Fuentes y referencias
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