Matilde Pérez: leer su obra a partir de «Todavía existo»

Serigrafía de Matilde Pérez de 1989 disponible en Galería Riel
Serigrafía de Matilde Pérez, 1989 · Galería Riel

La nueva biografía de Matilde Pérez permite volver a mirar su arte cinético desde la persistencia, la investigación y la resistencia a las categorías dominantes.

La publicación de Todavía existo. Una vida de Matilde Pérez, de Sabine Drysdale, abre una oportunidad para volver a mirar a una de las artistas más singulares del arte chileno. Más que una biografía convencional, el libro propone reconstruir una trayectoria marcada por la investigación, la independencia y una persistencia poco compatible con los relatos lineales de consagración artística.

El interés reciente por la figura de Pérez no se explica únicamente por la vigencia visual de sus obras. También responde a la necesidad de revisar cómo se construye la historia del arte en Chile y qué artistas quedaron durante décadas en los márgenes de la atención institucional. En ese sentido, el libro funciona como una entrada a su producción, pero también como una pregunta por las condiciones que permiten que una obra sea vista, comprendida y conservada.

Una biografía para mirar más allá del efecto óptico

Ediciones UDP presenta Todavía existo como una investigación basada en archivos, notas de prensa y entrevistas a familiares y personas cercanas a la artista. Su recorrido permite comprender que el cinetismo de Matilde Pérez no fue un estilo adoptado de manera superficial, sino el resultado de una búsqueda sostenida en torno al movimiento, la percepción y la estructura.

Esta perspectiva resulta relevante porque, con frecuencia, la obra de Pérez se resume en sus efectos visuales: líneas que parecen vibrar, formas geométricas que se desplazan y composiciones capaces de producir inestabilidad en la mirada. Sin embargo, detrás de esa experiencia hay una disciplina rigurosa. La artista trabajó con variaciones, repeticiones, contrastes y relaciones espaciales que convierten la superficie en un campo activo.

El movimiento como problema artístico

Matilde Pérez pertenece a una tradición de artistas que entendieron la abstracción como una forma de conocimiento. Su interés no estaba puesto en representar objetos reconocibles, sino en explorar cómo el ojo organiza la información y cómo una imagen puede sugerir desplazamiento sin abandonar la quietud material de la obra.

El Museo Nacional de Bellas Artes la reconoce como una precursora del arte cinético y óptico en Chile. Su trayectoria también se relaciona con el Grupo Rectángulo, espacio fundamental para la expansión de una sensibilidad geométrica y constructiva en la escena local. En ese contexto, su trabajo contribuyó a desplazar la pintura desde la expresión subjetiva hacia una experiencia basada en relaciones de forma, color y proporción.

Leerla desde esta perspectiva permite evitar dos simplificaciones. La primera consiste en reducir su obra a un efecto decorativo. La segunda es presentarla únicamente como una excepción femenina dentro de una historia dominada por figuras masculinas. Pérez fue, ante todo, una artista que desarrolló un programa visual propio y que sostuvo sus investigaciones incluso cuando el reconocimiento público fue limitado.

La serigrafía como espacio de precisión y circulación

La obra gráfica ocupa un lugar especialmente fértil para aproximarse a su lenguaje. La serigrafía permite observar cómo una imagen puede organizarse mediante capas, repeticiones y campos de color, manteniendo al mismo tiempo una relación estrecha entre precisión técnica y experiencia perceptiva.

La serigrafía de Matilde Pérez de 1989 disponible en Galería Riel puede leerse desde esa tensión. No se trata solamente de una reproducción de una imagen pictórica, sino de una obra que participa de la lógica de la edición y que hace visible la capacidad de la artista para trasladar sus investigaciones espaciales a un soporte múltiple.

Para quienes se acercan al coleccionismo de arte chileno, la gráfica ofrece además una vía concreta para estudiar la circulación de ideas y lenguajes. En el caso de Pérez, permite reconocer que el arte cinético no depende exclusivamente de grandes instalaciones o piezas monumentales: también puede concentrarse en una superficie contenida, donde cada relación geométrica modifica la percepción.

Una artista para el presente

El título del libro de Drysdale adquiere una fuerza particular al vincular memoria y presencia. Matilde Pérez no pertenece únicamente al pasado del arte chileno. Sus preguntas siguen activas en un presente marcado por las pantallas, la ilusión óptica y la atención fragmentada.

Volver a su obra hoy implica reconocer una artista que trabajó con problemas todavía vigentes: cómo mirar, cómo ordenar una imagen y cómo producir movimiento sin representarlo. Desde esa perspectiva, Todavía existo no solo recupera una biografía. También ofrece una invitación a observar con mayor lentitud una obra que, paradójicamente, nunca deja quieta la mirada.

Para profundizar en el arte chileno moderno y contemporáneo, puede visitarse la sección de artistas de Galería Riel y explorar las obras disponibles vinculadas a distintas generaciones, técnicas y lenguajes visuales.

Fuentes y referencias
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